Por qué la gamificación no es un juego

Por qué la gamificación no es  un juego

Que la gamificación sea una tendencia digital para este año no es cosa de suerte. Se trata de una potencial solución a los problemas que implica la falta de interés de los usuarios hacia anuncios publicitarios. Los playable ads representan una alternativa que bien podría traer resultados positivos al despertar en los consumidores las ganas y el interés por interactuar con el aviso en cuestión, consiguiendo conectar con él.


Cuando recurrimos a elementos lúdicos y herramientas del juego y los aplicamos a otros aspectos fuera del juego en sí mismo, hablamos de gamificación. Con ella podemos convertir ciertas acciones en algo más interesante y entretenido, sumándole además la posibilidad de ofrecer algún tipo de recompensa por llevar a cabo tales acciones. Lo jugable propicia la fidelidad y amplifica el eco de las marcas en redes sociales al incrementar las probabilidades de que quienes lo jueguen, conversen sobre la marca.


Si bien hablamos de una práctica prometedora y principalmente positiva, no podemos soslayar los riesgos que conlleva tanto para la imagen de la empresa como para el público. Hay que ser prudente al aplicarla a fin de no caer en acciones poco éticas que induzcan a conductas adictivas ni traspasen las barreras de la ética. Para que la gamificación realmente contribuya a la recordación y asociación positiva con nuestra marca debemos manejarla con responsabilidad y buen criterio, pues de lo contrario podría resultar contraproducente.



Fuente: Puro Marketing

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